Artículos según "Psicología"
Mostrando entradas con la etiqueta Psicología. Mostrar todas las entradas
Blog sobre redes sociales y diseño web Ciencia Religión Tecnología Programación desde cero Noticias impactantes
Dios no nos pide que elijamos entre compasión y fe en la Biblia.
Los cristianos se encuentran cada vez más divididos acerca de la cuestión de la aceptación e inclusión de personas homosexuales en la iglesia. El debate en sí mismo está usualmente representado como esencialmente poner a la Biblia, por un lado, contra la compasión y la justicia social por otro. Nuestros corazones cristianos, dice el (usualmente apasionado) argumento, nos llevan a dar igualdad moral y legal completa a los gays y las lesbianas; nuestra fe cristiana, sigue la (usualmente apasionada) refutación, nos lleva a adherirnos, sobre todo, a la Palabra de Dios.
La compasión por los demás es la piedra angular de la ética cristiana; la Biblia es la base de la fe cristiana. ¿Qué cristiano podría elegir entre las dos?
La respuesta es que no se le pide a ningún cristiano que haga esa elección. Es una falsa dicotomía que por un lado está el texto de la Biblia, y por otro la igualdad completa para la gente gay y lesbiana. Dios no podría pedir o esperar que los cristianos eligieran nunca entre su corazón y su fe.
Reconciliar a la Biblia con la aceptación sin reservas de la gente LGBT no requiere que descontemos nada de la Biblia, que la refundamos, la deconstruyamos o reinterpretemos. Lo único que requiere es que leamos esos pasajes de la Biblia donde la homosexualidad es mencionada con el mismo cuidado con el que leeríamos cualquier otro pasaje del libro.
Podemos confiar en Dios; podemos confiar en que Dios es cariñoso.
Y podemos confiar en que nosotros podemos – y que ciertamente deberíamos- tomar a Dios, en este asunto, como en todas las cosas, por su Palabra.
Si no hay una directiva claramente establecida en la Biblia para marginar y condenar al ostracismo a la gente gay, entonces el que los cristianos continúen haciéndolo es moralmente indefensible, y esto debe cesar.
Lo que no puede negarse es que los cristianos han causado gran cantidad de dolor y sufrimiento a las personas homosexuales al:
  • Impedirles participar en la iglesia, privándolos así de los consuelos y los frutos espirituales de la iglesia,
  • Prohibirles su participación en el sacramento del matrimonio, privándolos así de los consuelos y frutos espirituales del matrimonio.
  • Dañando los vínculos entre los homosexuales y sus familiares heterosexuales, debilitando así los consuelos y frutos espirituales de la vida familiar para los homosexuales y sus familiares; y
  • Usando su posición dentro de la sociedad como voceros de Dios para proclamar que todas las relaciones homosexuales son desdeñadas por Dios, contribuyendo así a sabiendas a la cruel persecución de una población minoritaria.
Los cristianos no niegan que han hecho estas cosas. Sin embargo, mantienen que no tienen elección salvo hacer estas cosas, basándose en que lo que ellos dicen que es una directiva clara acerca de los homosexuales entregada a ellos por Dios a través de la Santa Biblia. Ellos dicen que la Biblia define todas las relaciones homosexuales como pecaminosas, les ordena excluir de participación completa en la iglesia a todos los pecadores que no están arrepentidos (incluyendo a los homosexuales) y los llama moralmente a que públicamente (o al menos, de forma resuelta) denuncien los actos homosexuales.
Sin una directiva explícita de Dios de excluir y condenar a los homosexuales, el tratamiento dado por la comunidad cristiana a las personas homosexuales está en clara violación de lo que Jesús y los escritores del Nuevo Testamento justamente identificaron como el más importante mandamiento de Dios: amar al prójimo como a sí mismo.
La comunidad gay ha pedido justicia a los cristianos, que tienen una obligación bíblica de ser justos. Dado que el maltrato a las personas homosexuales por parte de los cristianos es tan severo, la directiva de Dios de marginar y condenar al ostracismo a las personas homosexuales debe estar clara y explícita en la Biblia. Si no existe una directiva claramente establecida, entonces el maltrato continuado por parte de los cristianos hacia los gays y las lesbianas es moralmente indefensible, y debe cesar.
Los cristianos heterosexuales están siendo anti-bíblicos al usar los pasajes de la Biblia comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales como justificación para aplicar estándares absolutos de moralidad a los “pecados” homosexuales que ellos mismos no están tentados a cometer, mientras al mismo tiempo aceptan para sí mismos un estándar de moralidad relativa para aquellos pecados en los pasajes de la Biblia comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales que ellos sí cometen rutinariamente.
La homosexualidad es brevemente mencionada en sólo seis o siete de los 37.173 versos de la Biblia. El hecho de que la homosexualidad se menciona tan raramente en la Biblia debería ser una indicación para nosotros del grado de importancia que le daban los autores de la Biblia.
Mientras que la Biblia casi no habla de la homosexualidad, una gran cantidad de su contenido está dedicada a la forma en que un cristiano debe comportarse. A lo largo de todo el texto, la Biblia insiste en la justicia, igualdad, amor y el rechazo del legalismo sobre la compasión. Si los cristianos heterosexuales están obligados a mirar hacia la Biblia para determinar lo pecaminoso de los actos homosexuales, ¿cuánto mayor es su obligación de mirar a la Biblia para determinar lo pecaminoso de su comportamiento hacia los homosexuales, especialmente a la luz del llamamiento de justicia de la comunidad homosexual?
Algunos de los pasajes bíblicos pertenecientes a esta cuestión son:
Aquel de ustedes que esté libre de pecado que tire la primera piedra. (Juan 8:7) (NVI)
No tengan deudas pendientes con nadie, a no ser la de amarse unos a otros. De hecho, quien ama al prójimo ha cumplido la ley.  Porque los mandamientos que dicen: «No cometas adulterio», «No mates», «No robes», «No codicies», y todos los demás mandamientos, se resumen en este precepto: «Ama a tu prójimo como a ti mismo.» El amor no perjudica al prójimo. Así que el amor es el cumplimiento de la ley. (Romanos 13:8-10) (NVI)
En esta nueva naturaleza no hay griego ni judío, circunciso ni incircunciso, culto ni inculto, esclavo ni libre, sino que Cristo es todo y está en todos. Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. (Colosenses 3:11-13) (NVI)
¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas! Dan la décima parte de sus especias: la menta, el anís y el comino. Pero han descuidado los asuntos más importantes de la ley, tales como la justicia, la misericordia y la fidelidad. Debían haber practicado esto sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos! Cuelan el mosquito pero se tragan el camello. (Mateo 23:22-24) (NVI)
Un principio fundamental del cristianismo es que todos somos pecadores natos, que no tenemos elección sino existir en relación a nuestras naturalezas pecaminosas. Y así los cristianos aceptan como inevitable que cualquier cristiano, en algún momento, beberá demasiado, por ejemplo, o sentirá lujuria o mentirá.
Como hemos visto, en los pasajes de la Biblia comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales Pablo también condena, junto con la homosexualidad, aquellos tres pecados específicos. Pero los cristianos no piensan que se espera de ellos que nunca cometan ningún grado de esos pecados. Entienden que las circunstancias y la debilidad humana normal deben ser tomadas en cuenta antes de condenar cualquier transgresión. Todos entendemos rápidamente y aceptamos la diferencia entre beber socialmente y ser un borracho, y entre un pensamiento lujurioso y cometer adulterio, entre decir una mentira piadosa para halagar y mentir de forma crónica.
Incluso no juzgamos un pecado tan horrendo como el asesinato sin antes tener en cuenta el contexto en el que ocurrió. La defensa propia, la protección de los inocentes, durante una guerra – todos reconocemos que hay momentos cuando incluso tomar la vida de otra persona no sólo no es un pecado, sino que está moralmente justificado, e incluso constituye un acto de heroísmo.
Los cristianos evalúan el grado de pecado, o incluso evalúan si un pecado real ha ocurrido o no, mirando tanto al daño causado por el pecado, y la intención de quien lo cometió.
Lo hacen, eso es, para todos los pecados excepto la homosexualidad.
Virtualmente cualquier grado de “transgresión” homosexual es tratada por los cristianos como un pecado absoluto merecedor de un castigo absoluto. Los cristianos no trazan ninguna distinción moral entre la violación en grupo de la historia de Sodoma y Gomorra, las orgías a las que Pablo se refería en su Carta a los Romanos, el salvaje abandono sexual al que Pablo se refiere en Corintios 1, y el sexo homosexual entre dos personas devotas que se aman.
Los cristianos heterosexuales están siendo injustos e hipócritas al usar los pasajes de la Biblia comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales como justificación para aplicar estándares absolutos de moralidad (y un castigo absoluto) a los “pecados” homosexuales que ellos mismos no están tentados de cometer, mientras que al mismo tiempo aceptan para sí mismos un estándar de moralidad relativa (y el aplicar ningún castigo real) para esos pecados listados en los pasajes de la Biblia comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales que ellos sí cometen rutinariamente.
Como no hay ningún daño demostrable que surja del sexo entre dos personas en una relación homosexual comprometida, y sí que hay un daño significativo demostrable que surge de la discriminación y condenación contra las personas homosexuales, ¿qué base bíblica posible puede haber para no reconocer la vasta diferencia moral entre actos sexuales en el contexto de una relación amorosa comprometida y actos sexuales de cualquier otro tipo?
Aquí hay un par de pasajes de la Biblia que cualquier cristiano debería tener en mente en cualquier momento que se le pida (o al menos se sienta emocionalmente inclinado) a realizar un juicio moral:
No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes. (Mateo 7:1)
¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo y no le das importancia a la viga que tienes en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame sacarte la astilla del ojo” , cuando tú mismo no te das cuenta de la viga en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano. (Lucas 6:41-42)
La Biblia no es un libro de reglas, y los cristianos no pueden sacar de contexto ningún pasaje de la Biblia, y aún así pretender entender de forma clara ese pasaje.
Es importante entender que incluso las sectas cristianas más fundamentalistas no toman a la Biblia de forma completamente literal. El Nuevo Testamento tiene dos mil años de antigüedad. Sus contextos culturales, junto con la traducción, son siempre tomados en cuenta por cualquier cristiano que se tome en serio la comprensión de este vasto y complejo trabajo.
Además, la Biblia no es un contrato, o un conjunto de instrucciones, donde cada pasaje se refiere a algo claro y específico. No es un libro de reglas para ser cristiano. Es en cambio una colección de historia, poesía, proverbios, directivas morales, parábolas, cartas y visiones extraordinarias ampliamente variante. Seríamos tontos si no entendiéramos que no todo lo que está en la Biblia es un mandamiento, y que los cristianos no pueden tomar ninguna pequeña sección de la Biblia fuera de su contexto, y aún así esperar comprender de forma clara su significado.
Usar los cuatro pasajes del Antiguo Testamento para condenar todos los actos homosexuales no es seguir ninguna directiva de Dios, ni las prácticas de los cristianos contemporáneos.
Las cuatro primeras menciones de homosexualidad en la Biblia ocurren en el Antiguo Testamento.
Mientras que aún siguen siendo inspirados e influenciados por el Antiguo Testamento, los cristianos recibieron instrucciones específicas de Pablo de no seguir las leyes del Antiguo Testamento, en pasajes tales como:
Por una parte, la ley anterior queda anulada por ser inútil e ineficaz, ya que no perfeccionó nada. Y por la otra, se introduce una esperanza mejor, mediante la cual nos acercamos a Dios. (Hebreos 7:18-19) (NVI).
Antes de venir esta fe, la ley nos tenía presos, encerrados hasta que la fe se revelara. Así que la ley vino a ser nuestro guía encargado de conducirnos a Cristo, para que fuéramos justificados por la fe. Pero ahora que ha llegado la fe, ya no estamos sujetos al guía. (Gálatas 3:23-25) (NVI)
Así mismo, hermanos míos, ustedes murieron a la ley mediante el cuerpo crucificado de Cristo, a fin de pertenecer al que fue levantado de entre los muertos. De este modo daremos fruto para Dios. (Romanos 7:4) (NVI)
Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, porque ya no están bajo la ley sino bajo la gracia. (Romanos 6:14)
En la práctica, los cristianos no siguen los dictados del Antiguo Testamento. Si lo hicieran, la poligamia sería legal, y prohibidas estarían cosas como los tatuajes, vestir ropas de distintas telas, comer cerdo y plantar distintos tipos de pastos en los jardines – y el día de oración cristiano sería el Sábado, no el Domingo. Y si los padres de una novia no pudieran, a petición de su marido, probar que ella es virgen, entonces dicha novia debería ser apedreada hasta morir. Y los cristianos tendrían que matar por lapidación a cualquier otro cristiano culpable de adulterio.
Claramente, ya no seguimos ninguna de estas reglas.
Por lo tanto, el uso de los cuatro pasajes del Antiguo Testamento para condenar a todos los actos homosexuales no sigue ninguna directiva de Dios, ni las prácticas de los cristianos contemporáneos
En los pasajes de la Biblia comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales Pablo condena la actividad sexual coactiva, excesiva y predatoria entre personas del mismo sexo practicada por los Romanos – y habría condenado los mismos actos si hubieran sido heterosexuales en naturaleza.
Debido a que el entendimiento y práctica de las prescripciones del Nuevo Testamento que tienen los cristianos ha evolucionado de forma natural e inevitable junto con la sociedad y cultura de la que son parte, en cualquier momento de la historia los cristianos han siempre seguido selectivamente los dictados del Nuevo Testamento. Este es el motivo por el que las mujeres cristianas ya no se sienten moralmente obligadas a seguir las directivas de Pablo de dejar su cabello sin cortar, de mantener sus cabezas cubiertas en la iglesia, o de siempre permanecer calladas en la iglesia. Es por esto mismo por lo que la Biblia ya no se usa para justificar la cruel institución de la esclavitud o para negarle a las mujeres el derecho al voto.
Así como estos pensamientos y entendimientos del Nuevo Testamento cambiaron y crecieron, así es que hoy se hace cada vez más claro para los cristianos que los tres pasajes de la Biblia comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales del Nuevo Testamento (cada uno de los cuales fue escrito por Pablo en cartas a o acerca de iglesias distantes emergentes) cuando se entienden en su contexto histórico, no constituyen una directiva de Dios acerca de la gente LGBT hoy.
Aquí están las tres menciones de la homosexualidad en el Nuevo Testamento:
¿No saben que los malvados no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los pervertidos sexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. (1 Corintios 6:9-10) (NVI)
Tengamos en cuenta que la ley no se ha instituido para los justos sino para los desobedientes y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos. La ley es para los que maltratan a sus propios padres, para los asesinos, para los adúlteros y los homosexuales, para los traficantes de esclavos, los embusteros y los que juran en falso. En fin, la ley es para todo lo que está en contra de la sana doctrina (1 Timoteo 1:9-10) (NVI)
Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes, y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión. (Romanos 1:26-27) (NVI)
En los tiempos en los que el Nuevo Testamento fue escrito, los conquistadores romanos de la región frecuente y abiertamente mantenían actos homosexuales entre hombres mayores y niños, y entre hombres y sus esclavos masculinos. Estos actos de sexo no consentido se consideraban normales y socialmente aceptables. Eran, sin embargo, moralmente repulsivos para Pablo, como hoy lo serían para todos, homosexuales o heterosexuales.
La referencia universalmente reconocida en materias de la antigüedad es elDiccionario Clásico Oxford (Oxford Classical Dictionary, OCD). Aquí está lo que el OCD (tercera edición, revisada, 2003) dice en su sección sobre la homosexualidad practicada en los tiempos de Pablo:
“. . . la penetración sexual de prostitutos masculinos o esclavos por hombres convencionalmente masculinos de la elite, que podían comprar a los esclavos expresamente para ese propósito, no era considerada moralmente problemática.”
Este es el contexto social en el que Pablo escribió acerca de los actos homosexuales, y es este contexto el que los cristianos están obligados a traer a su entendimiento e interpretación de los tres pasajes de la Biblia comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales . Pablo ciertamente condenaba la actividad sexual entre personas del mismo sexo que veía a su alrededor. Era coactiva; no tenía freno; involucraba hombres mayores y niños. Como un hombre moral, Pablo estaba asqueado por estos actos – como, ciertamente, lo hubiera estado por los mismos actos de haber sido heterosexuales en su naturaleza.
Los pasajes de la Biblia comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales se escribieron sobre actos sexuales entre personas heterosexuales del mismo sexo y no se refieren al tema de actos homosexuales cometidos entre una pareja homosexual comprometida, porque el concepto de que una persona fuera homosexual no existía en el momento en que la Biblia fue escrita.
Es también importante para nuestra lectura de los pasajes del Antiguo Testamento comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales que entendamos que mientras que por supuesto que Pablo sabía acerca de los actos sexuales que tomaban lugar entre personas del mismo sexo, no tenía idea alguna de personas homosexuales. Virtualmente nadie en la época de Pablo estaba “fuera del armario”; nadie vivía, o se identificaba públicamente de ninguna manera, como homosexual. Pablo no tenía concepto de una población entera de gente que, como condición fundamental e inalterable de su existencia, estaban sexualmente atraídos a personas del mismo sexo y no sexualmente atraídos por personas del sexo opuesto.
Aquí está la apertura del artículo del OCD sobre la homosexualidad:
Ninguna palabra griega o latina se corresponde con el término moderno “homosexualidad” y la sociedad mediterránea antigua no trataba en la práctica a la homosexualidad como una categoría social operativa de la vida personal o pública. Las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo ciertamente ocurrían (están ampliamente documentadas en fuentes antiguas) pero no eran sistemáticamente distinguidas o conceptualizadas como tales, mucho menos cuando se pensaba que representaban un fenómeno único, homogéneo en contraste con las relaciones sexuales entre personas de diferentes sexos… La aplicación de “homosexualidad” ( y “heterosexualidad”) en forma sustantiva o sentido normativo a expresión sexual en la antigüedad está desaconsejada.
Podemos estar seguros de que Pablo no estaba escribiendo a, o acerca de, la gente homosexual, porque sencillamente el no podría haberlo hecho, así como tampoco podía haber escrito sobre los smartphones o sobre los iPads. No sabemos que podría haber escrito o dicho Pablo hoy en día sobre la gente homosexual. Todo lo que sabemos es que en el Antiguo Testamento él escribió sobre relaciones sexuales promiscuas, predatorias y no consentidas entre personas heterosexuales del mismo sexo.
Si nos vamos a guiar por la Biblia, entonces debemos tomar el texto como es. Sí que condena sexo homosexual (y heterosexual) que es excesivo, abusivo, y fuera del matrimonio. No habla, sin embargo, del estado de homosexualidad en sí mismo – mucho menos del tema de los actos homosexuales entre una pareja homosexual casada. Los cristianos por lo tanto no tienen justificación moral basada en la Biblia para condenar tales actos.
Como no existía el concepto del matrimonio homosexual cuando la Biblia fue escrita, la Biblia no trata, y no puede tratar, la pecaminosidad de los actos homosexuales cometidos dentro del contexto de un matrimonio homosexual.
La Biblia rutinariamente, clara y fuertemente clasifica todos los actos sexuales fuera de los lazos matrimoniales como pecaminosos. Pero, como no había concepto de gente homosexual cuando se escribió la Biblia, la Biblia no trata y no puede tratar, la pecaminosidad de los actos homosexuales cometidos dentro del contexto de matrimonio.
Por lo tanto, los cristianos no tienen base bíblica para condenar tales actos.
De hecho, al negarle la igualdad matrimonial a los homosexuales, los cristianos están empujando a las parejas homosexuales a pecar, porque su intimidad debe ocurrir fuera del matrimonio, y es entonces, por definición bíblica, pecaminosa.
Sentir repulsión a nivel personal por el sexo homosexual no hace que el sexo homosexual sea un pecado.
En adición a la Biblia, muchos cristianos citan como evidencia adicional de la pecaminosidad inherente de los actos homosexuales su cruda respuesta emocional a tales actos. Es comprensible que muchas personas heterosexuales encuentre el sexo homosexual repugnante (igual que muchas personas homosexuales encuentran al sexo heterosexual repugnante). Es normal que cualquiera de nosotros se sienta fuertemente repelido por la idea del sexo entre, o con, personas por las que personalmente no sentimos ninguna atracción sexual. La gente joven, por ejemplo, frecuentemente se disgusta ante el pensamiento de personas mayores teniendo sexo. ¿Y quién no se siente repelido por la idea de sus padres teniendo sexo? (Cuando, hablando racionalmente, ¡deberíamos estar felices de que lo hayan hecho!) Pero es muy fácil para cualquier persona confundir su reacción instintiva contra algo como una reacción moral hacia esa cosa. La indignación no es siempre indignación moral, aunque las dos se sienten igual.
Puede parecerle a un cristiano heterosexual que su reacción negativa instintiva hacia el sexo homosexual parte de la Biblia. Pero todos nosotros necesariamente vemos la Biblia a través de la lente de nuestras propias experiencias y prejuicios, y debemos ser muy cuidadosos para asegurarnos de que esa lente no distorsiona nuestra visión o nuestro entendimiento de la Palabra Santa de Dios.
“El mayor de todos estos es el amor”
El mensaje principal de Jesús era el amor. Jesús modeló al amor; Jesús predicó el amor, Jesús era amor. Los cristianos que desean hacer y vivir la voluntad de Jesús están moralmente obligados a siempre errar en el lado del amor. Si se toma en conjunto, la evidencia – el contexto social en que la Biblia fue escrita, la falta del mismo concepto de persona homosexual en el tiempo de Pablo, la inhabilidad de las personas homosexuales de casarse, la desigualdad entre como se aplican los pasajes de la Biblia comúnmente utilizados para condenar a los homosexuales entre una población mayoritaria y una minoritaria, la injusticia del castigo consistente en exclusión de la iglesia de Dios en la tierra y del amor humano en general por una forma de ser sobre la que no hay elección- muestra que elegir condenar y excluir a los homosexuales basándose en la Biblia es la elección moralmente incorrecta. Esa evidencia debería en su lugar llevar a la más obvia, y más cristiana de todas las posiciones, expresada de forma tan bonita por Pablo mismo en 1 Corintios 13:
El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido.
Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.” (1 Corintios 13) (NVI)

Sara M. Koziel
Blog sobre redes sociales y diseño web Ciencia Religión Tecnología Programación desde cero Noticias impactantes
Es posible que te haya ocurrido en alguna ocasión (o a un amigo de un amigo). Leyendo en Internet un tema cualquiera te das cuenta de que alguien está completamente equivocado en su razonamiento. Lo tienes tan claro que no puedes evitar entrar en la discusión.
Tu exposición es tan precisa que apenas hay margen a la duda: enlaces a datos, a investigaciones, cifras recientes, vídeos, citas de prestigiosos eruditos sobre el tema… y resulta que tus argumentos no sólo no convencen al tipo que ha cometido el error de bulto, sino que lo han reforzado en su posición. Bienvenido al efecto contraproducente.
Probablemente hace cientos de años el filósofo griego Epicteto diera en el clavo con muchas de estas situaciones. El hombre venía a decir que es imposible enseñar a una persona algo que cree saber ya. Claro que hablamos de hace mucho tiempo, nada que ver con las posibilidades que tenemos hoy y en cuestión de minutos para abordar cualquier tema con la verdad y nada más que la verdad que nos ofrece la red.
Entonces, ¿cómo puede ser que se produzca tal efecto? ¿cómo puede estar la gente tan ciega?
Pongamos ejemplos más cercanos que nos pueden tocar a todos. El otro día me comentaba un amigo que no entendía la política en Paraguay. Mi amigo es británico y me decía que de lo poco que sabía en los últimos años en la materia sobre el país, creía tener bastante claro que el gobierno actual tenía abiertos varios casos de corrupción. Su siguiente pregunta fue tan clara como difícil de responder para mi: ¿Cómo puede ser que cuantos más casos de corrupción van apareciendo, la tendencia en Paraguay es volver a votar al mismo gobierno?


Sin entrar en debates sobre política en Paraguay, porque es un ejemplo personal y no se trata de eso, la misma cuestión la podríamos trasladar a hechos que una gran mayoría creen absolutamente como ciertos o verdaderos. Si me guiara por los razonamientos de mi entorno, de las personas más cercanas que conozco, el mundo se ha vuelto loco. ¿Qué le pasa a los británicos tras el Brexit? ¿Se han vuelto racistas? ¿cómo puede ser que Donald Trump haya llegado siquiera a candidato a la presidencia de los Estados Unidos? ¿cómo le puede gustar a alguien Justin Bieber? o quizá uno de los grandes misterios. ¿cómo demonios puede haber alguien que prefiere la tortilla sin cebolla?

Todas estas cuestiones tan importantes en mi mundo cercano tienen unas creencias muy arraigadas bajo el pensamiento de que están en posesión de la verdad. Ocurre que desde ese prisma, la otra mitad o parte de la población está realmente ciega y equivocada. Algunas de estas cuestiones ha dado lugar en los últimos meses a grandes discusiones y debates encendidos en Internet y en los medios de comunicación, todos acompañados de cientos de datos y cifras que deberían demostrar lo erróneo de unos o de otros.
Y sin embargo, el resultado es el mismo. Quizá no somos tan listos y tenemos una idea falsa y preconcebida de que cuando unas creencias son desafiadas con hechos, alteran las opiniones e incorporan la nueva información en su forma de pensar. Y quizá y solo quizá, la verdad sea más cruda. De ser así, cuando las convicciones más profundas de cada individuo son desafiadas por una evidencia contradictoria, sus creencias se acaban haciendo más fuertes.
Esto es el efecto contraproducente y hace varios años lo pusieron a prueba varios investigadores.

Dime la verdad para que no te crea

En el año 2006 los investigadores Brendan Nyhan y Jason Reifler, de la Universidad de Michigan y la Universidad de Georgia respectivamente, crearonuna serie de artículos de prensa falsos sobre cuestiones políticas polarizantes. Dichos artículos fueron escritos de manera que confirmarían un error muy extendido acerca de ciertas ideas de la política estadounidense. De esta forma, tan pronto como una persona leía uno de estos artículos falsos, a continuación los investigadores publicaban un artículo verdadero que corregía al primero.
Un ejemplo: uno de los escritos venía a sugerir que Estados Unidos había encontrado armas de destrucción masiva en Irak. Poco después lanzan el segundo artículo donde venían a corregir el primero diciendo que jamás las habían encontrado, lo que parece ser la verdad.


¿Qué ocurrió? Que aquellos que se oponían a la guerra o tenían fuertes tendencias liberales tendían a estar en desacuerdo con el artículo original y aceptar el segundo. Por el contrario, aquellos que apoyaron la guerra de Irak se inclinaban por la “verdad” del primer artículo y no creían el segundo. Los conservadores, después de leer que no habían armas de destrucción masiva, indicaron que tras los artículos estaban más seguros que antes de que, efectivamente, existían armas de destrucción masiva y por tanto sus creencias originales eran correctas.
El experimento se repitió con otros temas como la investigación de células madre o la reforma fiscal en el país... y los resultados fueron iguales. Tras las correcciones, aquellos que creían en el artículo original tendían a aumentar sus ideas erróneas si dichas correcciones entraban en contradicción con sus ideologías. Ambos grupos leían los mismos artículos y las mismas correcciones, y cuando la evidencia era interpretada como una amenaza a sus creencias, esta se venía abajo. Los investigadores lo explican así:
Una vez que algo se añade a la colección de creencias, uno lo protege de cualquier daño. Lo hace por instinto e inconscientemente cuando es confrontado con una actitud de información incoherente. Así como el sesgo de confirmación te escuda cuando buscas información activamente, el efecto contraproducente te defiende cuando la información te busca, cuando llega a tus puntos ciegos. Yendo o viniendo, uno se atiene a sus creencias en lugar de cuestionarlas. Cuando alguien trata de corregirte, trata de diluir tus conceptos equivocados, tiene el efecto opuesto y en cambio los refuerza. Con el tiempo, el efecto contraproducente ayuda a que uno sea menos escéptico de esas cosas que le permiten seguir viendo sus creencias y actitudes como veraces y apropiadas.
De igual forma, las personas creemos lo que refuerza nuestras creencias. Los psicólogos hablan de ellas como historias que dicen lo que la persona quiere oír. Hay personas que creen que Obama no nació en Estados Unidos, que Elvis sigue vivo o que Hitler no era humano, y lo hacen porque esas historias protegen sus ideologías, por tanto las aceptan y siguen de largo. Intenta hacerles cambiar de opinión y verás que su mundo se hace más grande y el tuyo entra en crisis.
Y en Internet ocurre lo mismo. Las pequeñas batallas que podemos librar diariamente tienen un patrón similar. Cada bando ataca con sus pruebas para respaldar sus posiciones hasta que muy posiblemente, uno de ellos salga de la refriega cansado o por simple dignidad.


Si algo ha quedado claro estos años a partir de los estudios sobre el efecto contraproducente es que nunca (o muy pocas veces) se puede ganar ciertas discusiones online que atacan a las creencias más arraigadas. Cuando uno empieza a sacar datos, cifras, enlaces o citas, en realidad está haciendo que su oponente esté más seguro de su posición que antes de comenzar el debate. El efecto empuja profundamente a los dos en sus creencias originales.
Desgraciadamente, no hay solución para rebatir el efecto. Los psicólogos continúan estudiando el asunto, aunque también apuntan algunas maneras para luchar contra el efecto, y por tanto, para llevar a la otra persona hasta tu punto de vista.
Se trata de sentido común. En un debate, cuanto más acalorado, menos posibilidades hay de que el otro permita entrar a nuevas creencias. Saber esperar y conseguir mostrar a tu oponente cómo parte de tu argumento le puede beneficiar personalmente, podría abrir una grieta en sus ideologías.
Por supuesto, lo más importante y algo que jamás deberíamos olvidar es que nosotros mismos somos tan vulnerables al efecto como nuestro oponente. Así que cuidado… y asegúrense de que no acaban siendo finalmente las víctimas de una evidencia que parezca contradecir tus ideas preconcebidas.
Y es que no hay nada peor y más frustrante que darse cuenta que uno estaba equivocado.
Blog sobre redes sociales y diseño web Ciencia Religión Tecnología Programación desde cero Noticias impactantes
Imagen ilustrativa. Fuente: Anónima



Informa ABC Digital: "Un feto de unos cuatro meses de gestación fue encontrado ayer por la tarde en uno de los baños del Colegio Técnico Nacional, ubicado en el barrio Mcal. Estigarribia de Asunción... La información fue confirmada por personal de la comisaría 11ª metropolitana en conversación con ABC Color. El feto fue encontrado por limpiadoras ayer, alrededor de las 14:00, en uno de los baños del colegio técnico. La información recién trascendió hoy."

Quizás por cosas del destino o algún presagio, horas antes del hallazgo en el CTN, fue encontrado un feto de unos 5 meses en el baño de una estación de servicios de San Lorenzo.

Cuándo leemos o escuchamos noticias cómo estas, rápidamente hay cómo una tendencia en nosotros de querer tirar la pelota al vecino, que a los padres... que a la misma madre, el famoso 'ella luego era una' o el infaltable 'en ese colegio luego tal cosa'. Pero nunca a primeras instancias nos sentamos a reflexionar sobre el problema de la promiscuidad y la sexualidad cómo personas pertenecientes a una determinada sociedad; nunca a primeras instancias nos sentamos a reflexionar qué realmente pudo haber sucedido, siempre tenemos esa tendencia a lanzar la piedra para ver a quién le agarra.

Así hacemos difícil y estresante nuestra convivencia como paraguayos, somos conscientes que no es fácil la convivencia aún siendo connatural al ser humano. Las dificultades son muchas, quizás la primera radica en nosotros mismos, en nuestras actitudes narcisistas, egoístas, de indiferencia e individualismo, dificultades entre clases y sociales. Por todo esto es necesario aprender a vivir con los demás y a convivir se aprende. Es necesario mucho altruismo, saber acoger y sobre todo mucha comunicación ante momentos tan trágicos cómo el asesinato de un bebé indefenso -sí, es un ser humano independientemente de lo que digan los pro-abortistas-. La comunicación es un elemento esencial para el desarrollo de una sociedad. Por medio de la comunicación la sociedad tiene como finalidad, promover y desarrollar relaciones interpersonales entre los miembros de ella, para poder tener un intercambio de vidas.

Ahora más que nunca se ve reflejada la falta de comunicación sobre sexualidad en nuestros jóvenes, los embarazos prematuros son una consecuencia del desconocimiento de métodos preventivos eficaces -los adolescentes no solicitarían anticonceptivos por “vergüenza”, “no haberlo pensado” y “miedo” o simplemente porque nunca han oído hablar de ellos-, también son la consecuencia de que a los adolescentes no les enseñan acerca del amor que debe existir en la pareja, no les enseñan los valores que deben existir en el hogar, como el respeto por ellos mismo y por lo demás, acerca de los riesgos de la sexualidad irresponsable y de los métodos anticonceptivos que existen, cómo ya habíamos mencionado. No los orientan acerca de todo lo que existen en el entorno y de lo que ellos ven, ya que se debe re-direccionar toda la información que los niños y adolescentes reciben del medio tecnológico como la televisión y el Internet para darle las herramientas necesarias con todo el amor y cariño que debe existir en la familia y así protegerlos de los posibles efectos que estos medios ejercen sobre los jóvenes. Los padres además de atender las necesidades básicas de los hijos como la alimentación, vestido calzado y estudio deben igualmente identificar las necesidades afectivas y de educación que sus hijos demandan y más aun en la etapa de la adolescencia.

Toda esta falta de comunicación y orientación en los hogares va a originar que los niños, niñas y adolescentes acudan a otras fuentes a buscar información, como por ejemplo de los amigos, del Internet o bien la reciben de la televisión estando expuestos a imágenes que pueden distorsionar su identidad sexual que no hubo una orientación previa. Todos estos factores conlleva a que los jóvenes sientan curiosidad acerca del sexo e incursionen en el mismo experimentando a través del coito, haciendo a edades muy tempranas donde aun no existe madurez psicológica, originando el cambio constante de parejas sexuales y por ende la promiscuidad. 

En las adolescentes más del 80 % de los embarazos no son deseados. (1) Y más de la mitad de los embarazos no deseados se producen en mujeres que no usan anticonceptivos y la mayor parte del resto de embarazos no deseados se deben al uso incorrecto de los anticonceptivos. (2) El 23% de las mujeres jóvenes sexualmente activas admitió haber tenido relaciones sexuales sin protección con una pareja que no utilizó un preservativo, mientras que el 70% de las adolescentes manifestaron que les daba vergüenza comprar preservativos o cualquier otro anticonceptivo y también solicitar información a un médico. (3)

La educación sexual también está incluida, en numerosos países, en el currículum escolar. Puede llevarse a cabo por profesores u otros profesionales de la sanidad. Lastimosamente -y cómo a veces somos el país de las maravillas- en el Paraguay no existen programas eficaces -y científicos- sobre la sexualidad, no hay inversión para la construcción de estos programas ni para su posterior investigación socio-cultural. Curiosamente aquí entra esa parte en la que los jóvenes salen a marchar por mejor educación, es que realmente necesitamos esa educación para dejar de recibir este tipo de noticias sobre los abortos. Obviamente la educación empieza en el hogar, con la educación basada en el amor y el afecto, así cuándo el hijo o hija llegue a una edad de entendimiento propio poder explicarle sobre la sexualidad y los riesgos del aborto, del embarazo prematuro y de la promiscuidad.

Es obvio que cómo sociedad necesitamos abandonar el concepto de tabú sobre la sexualidad y los métodos de control de la natalidad, independientemente de cualquier sistema de creencia o ideología que dicte lo contrario, esto es algo que nos afecta a todos como sociedad que somos y tenemos que tomar la posta frente a esta actual situación de incomunicación.

Lo que más da rabia es cómo varios medios de prensa y hasta mismos padres de familia, comenzaron a machacar al Colegio Técnico Nacional y a sus estudiantes, sin ningún fundamento alguno, usando la falacia de generalización apresurada a flor de piel. Señores, -y me estoy dirigiendo directamente a aquellas personas-, la base de la educación comienza en la casa, ¿Uds. tienen hijos? ¿Será que les brindan a sus hijos la adecuada educación sexual para que éstos no terminen en situaciones cómo estas? Uds. están machacando ahora a todos los estudiantes del Técnico cómo si todos fueran patoteros quiénes sólo les gusta hacer escándalos. Señores, no todo el CTN es así, existen alumnos aplicados con un grado de excelencia superior incluso que varios correligionarios suyos, existen alumnos que destacan en el mundo entero, nacional e internacionalmente el Técnico Nacional es reconocido por su desempeño en las exposiciones, en las entrevistas de trabajo y en numerosos certámenes de distintas áreas del conocimiento humano. Por culpa de cinco personas no se puede de ninguna manera desacreditar décadas y décadas de investigación metodológica y aporte a los estándares educativos del país. Uds. no han estado presentes en el acto, no saben lo que motivó a la adolescente a hacer semejante barbaridad, no saben si pudo ser un aborto espontáneo, es más -y para colofón- ¡ni siquiera saben si es o no del colegio realmente! Se entiende su repudio hacia el acto -yo lo critico vehementemente-, pero hay que ser analíticos, hay que analizar la situación y sus posibilidades, no directamente querer de una manera ciega y arrogante arrojar la piedra y esconder la mano al notar que se dió al blanco.

Fuente: ABC Digital



Fuente: Última Hora




Fuente: ABC Digital


Fuente: ABC Digital

Aquí la culpa no es de Hosffmeister -el director del CTN-, aquí la culpa no es del Consejo Superior del colegio, no es culpa de los miles de alumnos provenientes de las ocho especialidades, aquí la culpa es de la falta de comunicación y orientación en el seno de la sociedad, la familia. Lo que deberíamos de hacer cómo sociedad, no es culpar al Colegio Técnico porque esto sería cómo patear contra nuestra misma olla ya que si algún padre de familia culpa al colegio por no dar la conciencia suficiente sobre sexualidad esto sería una ridiculez, porque cómo ya hemos mencionado, la formación del carácter de un individuo y por ende su comportamiento para con la sociedad es exclusiva responsabilidad de los progenitores. Lo que deberíamos de hacer cómo sociedad es hacernos una evaluación de cómo estamos educando a nuestros niños, cómo estamos formando a los jóvenes... ¿lo hacemos objetivamente a base de valores morales? ¿lo hacemos mediante una comunicación correcta y verídica? Creo que antes de buscar a los culpables del problema deberíamos buscar la causa del problema. Para así arrancar el mal de raíz. Por ahora, esperemos encontrar a la o las personas responsables de este hecho, y que rindan cuentas ante la justicia si es que se produjo un aborto premeditado. Y sí no pues que se le brinde ayuda psicológica a la persona afectada, así cómo la pertinente concienciación basada en valores cívicos y morales.

Referencias:

(1) Joseph Speidel, Cynthia C. Harper, and Wayne C. Shields (September de 2008). «The Potential of Long-acting Reversible Contraception to Decrease Unintended Pregnancy». Contraception.

(2) National Surveys of Family GrowthJames Trussell and L.L. Wynn (January 2008). «Reducing unintended pregnancy in the United States». Contraception.


(3) «Birth Control for Sexually Active Teens». healthychildren.org (en inglés). Encuesta de la revista Parade, año 1997. Encuesta de la revista Seventeen, año 1996.

Blog sobre redes sociales y diseño web Ciencia Religión Tecnología Programación desde cero Noticias impactantes
Eran las 12 en punto del mediodía cuando el psicólogo de la Universidad de California George Stratton pone a prueba su cerebro con una tarea a la que nadie se había enfrentado antes. Si alguien entraba en ese momento en la sala que se encontraba el hombre, vería al profesor con una extraña máscara que le cubría toda la cara. Un dispositivo que comprendía un molde de yeso acolchado en la zona alrededor de los ojos. El hombre ajusta el artilugio. Su ojo izquierdo estaba cubierto con una fina hoja en blanco de yeso. Las lentes que cubrían el ojo derecho volvieron el mundo de Stratton al revés. Lo que antes se encontraba en la parte superior de su campo de visión, ahora estaba en la parte inferior y viceversa. Su objetivo: permanecer así 7 días con el fin de observar de qué forma su cerebro hacía frente a la nueva perspectiva sobre el mundo.
Era el año 1896 y el profesor tenía 31 años. El experimento de Stratton tenía la intención de resolver un rompecabezas histórico, un puzzle que la humanidad se había cuestionado durante siglos. De hecho, volviendo atrás en el tiempo, en 1603 tenemos el trabajo del astrónomo Johannes Kepler, quién había descrito cómo se forma una imagen en la retina humana. El astrónomo fue el primero en describir conceptos como las imágenes reales, verticales, invertidas o el aumento.
El hombre identificó en su estudio sobre la refracción de la luz que la imagen visual se formaba en la retina de manera inversa. No sólo eso, también formuló la teoría que demostraba que la intensidad de la luz disminuye proporcionalmente con el cuadrado de la distancia.
A Kepler lo trataron por loco en su época y no fue hasta unos años más tarde que pudieron confirmar su teoría. Por tanto, la imagen que incide sobre la retina muestra nuestro mundo patas arriba. ¿Cómo puede ser posible entonces que veamos el mundo en la posición “correcta”?
Imagen: Svetlana Llina / Shutterstock
La realidad es que, aunque es natural hacerse esta pregunta, también es completamente inútil. No existe un persona diminuta en nuestro cerebro que es capaz de ver la imagen invertida en una pantalla y darse cuenta de que es al revés. Y es que la red de células cerebrales que procesan las señales que vienen desde el ojo no son capaces de reconocer ningún concepto tipo “arriba” o “abajo”. El cerebro simplemente se forma una impresión unificada a partir imágenes, sonidos y sensaciones, y lo hace con el único fin de asegurar, por ejemplo, que seamos capaces de sentir que nuestro pie está la posición en la que lo vemos y viceversa.
Sin embargo, de aquí suele surgir una segunda cuestión: ¿es la imagen invertida en la retina una condición necesaria para que seamos capaces de ver las cosas en una posición vertical? ¿O el cerebro podría también acostumbrarse a una orientación diferente?
Y es justo ante estas cuestiones cuando llega el señor Stratton a intentar descifrarlo.

El mundo al revés según Stratton

Imagen: George Stratton. Wikimedia Commons
Al comienzo del experimento, Stratton experimentó una ligera sensación de náuseas. Para ponernos en perspectiva, el hombre tenía una especie de gafas que le hacían invertir la realidad, y lo hacían de izquierda a derecha, de arriba a abajo, un auténtico caos.
Como registró en su trabajo, cada vez que volvía la cabeza todo a su alrededor parecía estar nadando. La perspectiva debía de ser una experiencia de lo más psicodélica, cuando el hombre se movía en ese “nuevo” mundo y se acordaba de un objeto que acababa de ver al revés, su cerebro lo volvía inmediatamente de la manera “correcta”. Otro ejemplo: si el hombre estiraba la mano para coger algo, invariablemente movía la mano equivocada.
Así fue como el profesor pasó a hacer notas. Lo hacía sin mirar hacia abajo en el papel, ya que la forma a la que estaba acostumbrado a ver las cosas habrían hecho del intento de escribir una tarea imposible. Y sin embargo y de manera sorprendente, cuanto más tiempo pasaba y el experimento se extendía, su cerebro se iba acostumbrando a las nuevas circunstancias. Cuando llegó el quinto día, Stratton había recuperado la capacidad de caminar por la casa sin tener que sentir o percibir en su camino todo lo que había alrededor.
Imagen: versión moderna de las gafas del profesor. Wikimedia Commons
El proceso de reajuste fue lento. El cerebro de Stratton estaba tratando constantemente de crear un todo lógico de las propias señales contradictorias procedentes de sus ojos, oídos e incluso de la piel. Cuando caminaba y miraba hacia abajo, ya no veía sus piernas, cuando giraba a su “antigua” dirección izquierda, lo hacía a la derecha, de esta forma tuvo que “reconstruir” la percepción de su nueva visión.
Otro caso tremendamente inusual que registró tenía que ver con los sonidos. Ahora el sentido de la vista siempre iba por delante de lo que oía, de los sonidos. En comparación con su antigua forma de percepción, sus pasos parecían venir desde la dirección opuesta. Únicamente las partes de su cuerpo que no podía ver en el limitado campo de visión que le ofrecían sus gafas invertidas se resistieron a este proceso de reversión.
A la hora de comer, su nuevo sentido de la vista le decía que estaba moviendo el tenedor hasta un punto por encima de su ojo. La ilusión de que allí era donde ahora se encontraba la boca fue disipada inmediatamente por la comida que tocaban sus labios. Como registró, alguna vez logró la hazaña cubista de sentir que su frente estaba por debajo de los ojos, e incluso por un instante, con la boca justamente en la frente.
Imagen: Javen / Shutterstock
Hay algunos libros sobre el trabajo de Stratton que exponen que el profesor, hacia el final del experimento, llegó a tener largos períodos de tiempo en los que fue capaz de percibir el mundo de la manera correcta otra vez. De hecho, él era capaz de evocar una imagen de un mundo en posición vertical (no invertida) únicamente mediante la concentración extrema, e incluso así, apareció fugazmente.
Sin embargo, después de más de 80 horas con las gafas (cuando llegaba la noche se ponía una venda en los ojos), el profesor llegó a la conclusión de que “la imagen invertida en la retina no es esencial para la visión vertical”. En otras palabras, cuando se enfrenta a una imagen sesgada, el cerebro era capaz de restaurar la armonía entre lo que una persona percibe y lo que siente.
Esta armonización de los sentidos era la clave para Stratton y lo que podemos entender por visión vertical. Un objeto que percibimos no puede en sí mismo estar en posición vertical o invertida, únicamente puede estar así en relación a lo que los otros sentidos nos dictan o dicen. El hecho de que el mundo de Stratton, incluso al final del experimento, siguiera siendo todo al revés, no tenía que ver con que su cerebro no hubiera llegado a un acuerdo con su nueva percepción, sino más bien con el hecho de que todavía podía recordar lo que le parecía el mundo anteriormente.
Finalmente, cuando el profesor se quitó las gafas de inversión, todo lo que veía le parecía ajeno. Volvía a estar en la “realidad” del resto de los mortales, pero hacía uso de la mano equivocada para llegar a las cosas o se agachaba cuando debería haberse estirado a por algo. Este estado no duró mucho. Al día siguiente la percepción había vuelto a la normalidad.
El experimento de Stratton se repitió (él mismo lo hizo con alumnos) y se ha ampliado con el tiempo. Por ejemplo, con sujetos que usaban espejos que se desviaban en su visión de tal manera que ellos sentían que tenían los ojos en la parte posterior de la cabeza. Y los resultados fueron básicamente los mismos. Parece imposible (y jamás lo intenten), pero nuestro cerebro tiene una versatilidad tan fascinante que podría adaptarse hasta tal punto, que un sujeto con unas gafas de este tipo podría llegar a ir de escalada a una montaña o a montar en bicicleta en hora punta en una gran ciudad.