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Es increíble la cantidad de gente -incluso jóvenes- que loan y alaban al genocida de Fidel Castro. Se nota la hipocresía y la doble moral de las personas que se declaran admiradores de este señor, los que critican el gobierno del déspota de Stroessner son los mismos que alaban a personajes cómo los Castro y el Che. La realidad es otra...

Todo muy lindo con sus aires de revolución y su amplia lucha en contra del nefasto capitalismo imperial yankee, pero una vez ocupada la casa de gobierno, el verdadero Fidel Castro comenzó a mostrarse a los cubanos y al mundo. Supuestamente, la revolución se había llevado a cabo para restaurar la democracia y las libertades individuales garantizadas en la Constitución de 1940 y conculcadas por Batista, pero Fidel Castro, que había asegurado varias veces que no era comunista, muy rápidamente, en apenas dos años, comenzó a confiscar las empresas privadas nacionales y extranjeras, se acercó a los soviéticos, nacionalizó sin compensación las propiedades de las compañías nacionales y extranjeras, muchas de ellas pertenecientes a norteamericanos y españoles, se apoderó de los medios de comunicación y estableció un gobierno de partido único.

Sobre el tema de los médicos. En Cuba, en un país con cortes diarios de electricidad y con libretas de racionamiento que no dan derecho más que a un par de calzoncillos, una camisa y un pantalón al año, donde es necesario cargar permanentemente con la cesta de la compra por si se encuentra algo y donde tener un jubilado en casa tiene un valor inapreciable por su capacidad de guardar colas a diario durante horas y horas, todo es escaso salvo los médicos. No es sólo una cuestión de megalomanía la que ha llevado a Castro a decidir que Cuba tenga más licenciados en medicina por cada mil habitantes que Dinamarca. Un médico era una mina para Castro. El régimen alquila los médicos afectos a los gobiernos de otros países subdesarrollados "amigos" cobrando por ellos miles de dólares al contado, mientras que los médicos menos "comprometidos" son empleados en la Isla. Castro conseguía a la vez divisas para sí mismo y para su oligarquía y presentarse como el máximo líder del compromiso social en el mundo subdesarrollado.

Dime de qué presumes y te diré de qué careces. La Revolución Cubana, bajo el disfraz de libertadora, ha ejercido sistemáticamente el oficio de negrero con su población. Jamás ha reconocido el derecho a la objeción de conciencia, con un servicio militar obligatorio de dos años de duración a partir de los dieciséis. Ha enviado a miles de jóvenes como carne de cañón a la guerra en África (Etiopía, Angola, Mozambique, Zimabwe...) como ha documentado fehacientemente Juan Benemelis en su libro sobre Castro y las guerras en África. Una mayoría de ellos fueron negros (quizás de ahí el complejo obsesivo que tiene el castrismo de acusar a los EE.UU. de mandar a su población negra a las guerras). Se trataba de aparentar que las tropas cubanas se hermanaban en la lucha por la liberación de África y ocultar el carácter imperialista y megalómano del régimen castrista.

Crímenes, terror y muerte. La organización Archivo Cuba documenta 8.190 asesinatos cometidos por el régimen de Castro. De esa cifra, 5.775 personas fueron ejecutadas y 1.234 asesinadas extrajudiciales. Otras 984 fueron víctimas de homicidios dentro de las prisiones. Unas 8.190 personas han sido asesinadas por el régimen de Fidel Castro desde su llegada al poder en 1959, y otras 200 han desaparecido, según María Werlau, directora ejecutiva de Archivo Cuba, un proyecto dedicado a documentar los crímenes de gobierno cubano.



Las investigaciones del proyecto revelan que muchos niños han sido blanco del "sistema represivo". Hasta el momento existen 93 casos documentados. La causa de estas muertes han sido en su mayoría los asesinatos extrajudiciales (31), seguido de 27 asesinatos por intentar huir de Cuba (tres de ellos accidentales); 22 por ejecuciones, 12 por haber sido considerados "rebeldes en combate", y un caso por negligencia médica dentro de una prisión. Por otro lado, hasta el momento 216 mujeres y niñas han muerto "por razones políticas". La mayoría cuando intentaban salir de la Isla de forma ilegal y fueron interceptadas por guardafronteras cubanos que dispararon contra las embarcaciones. En cuanto a las prisiones, la investigación ha revelado 159 asesinatos, 209 muertes por negligencia médica, 264 suicidios, 21 accidentes y 331 por "supuestas causas naturales".

Fidel, un burgués. "En contra de lo que siempre dice, nunca ha renunciado al confort del capitalismo ni ha elegido vivir con austeridad", escribe Juan Reinaldo Sánchez, que durante 17 años fue guardaespaldas de Fidel Castro y que ahora publica un libro sobre la vida privada del líder de la revolución cubana. "La cara oculta de Fidel Castro" escrita por Sánchez no describe solo el lujo de la vida del dictador cubano, sino que también analiza otros aspectos de su régimen, la dinastía familiar, seguida por la de su hermano Raúl Castro. Su fortuna personal llega a los 900 millones de dólares, muchísimo más que varios "monstruos capitalistas" europeos.

Algunas estadísiticas falsas sobre Cuba. Ya había leído una publicación en dónde supuestamente resaltaban las obras del régimen castrista, pero tomemos como ejemplo la tasa de mortalidad infantil. El dictador Castro, en su informe al 1er. Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) aseveraba que en 1958, un año antes de la revolución ésta "era mayor de 60" por cada mil nacidos. El Ministro de Economía, José Luis Rodríguez, en su libro "Estrategia del desarrollo económico en Cuba" (La Habana, 2a. ed., 1990), da una cifra similar . Sin embargo, el Anuario Estadístico de Cuba (Juceplan, 1974, p. 28) reconoce que dicha tasa en realidad era de 33,4 por mil nacidos; cifra ésta cercana a la de estudios fidedignos de organismos internacionales, que la señalan como una de las más bajas de América Latina a fines de la década del 50 . Sánchez y Ramos Lauzurique hacen un análisis similar en relación a la manipulación de la tasa de mortalidad general, la cual ha sido usada también para las "campañas propagandísticas" del régimen. Las estadísticas "se deforman deliberadamente, como se hace en los regímenes totalitarios donde cumplen fines publicitarios" y en este terreno "Cuba no es la excepción, sino la regla" , añaden los autores. Pero notan al mismo tiempo, con fina ironía, que la censura comunista no es infalible y a veces se enreda en su propias piernas, como cuando se le escapan esas incómodas contradicciones entre los demagógicos discursos de sus líderes y lo que consta en los oficiales Anuarios Estadísticos de Cuba, disponibles "en cualquier biblioteca pública".

La Cuba moderna de Fidel Castro.

Y nadie dice que el terror terminó, En Cuba existe un único partido que es legal, el Partido Comunista, y la Constitución de Cuba lo define como: “…la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado…”. No obstante, existen muchos otros partidos clandestinos. Los ciudadanos no ven legitimado su derecho de asociación y las únicas formas de sociedad civil son parte del Estado. Esto no impide que ciudadanos opositores hayan constituido grupos de forma clandestina y que traten de manifestarse de forma pacífica. Lamentablemente, manifestaciones de colectivos no reconocidos son continuamente reprimidos por grupos organizados por la policía política y operacionalizados a través del Partido Comunista. Ejemplo de ello son los actos de repudio contra opositores que en casos frecuentes llegan al extremo de la violencia verbal y física. Las conocidas Damas de Blanco, señoras que caminan por las calles con una flor en la mano, son cada semana reprimidas y encarceladas; sólo por mencionar un ejemplo.

El Estado vende a cada cubano una vez al mes, de forma racionada y a precios “asequibles”, una cuota de alimentos. Estos productos son racionados por la libreta de abastecimiento. En un mes, un cubano puede comprar solamente: 5 huevos, 5 libras de arroz, 1 libra de pollo… Los precios de los alimentos racionados están en pesos cubanos y son acordes a los salarios en Cuba, y esto significa un alivio para los trabajadores estatales cuyo sueldo promedia 18 dólares al mes y sobre todo a los ancianos pensionados que no tienen otro sustento de vida. Sin embargo, la comida comprada con la libreta alcanza para un máximo de 10 días. ¿Qué pasa con los otros 20 días del mes?



En paralelo a la red de bodegas, donde se compra con la libreta, en Cuba existe un mercado estatal de alimentos con precios en pesos convertibles. Algunos productos, como la carne de res, los refrescos, vegetales o pescado enlatado sólo pueden adquirirse en este tipo de tiendas. La cadena más importante de este tipo de establecimientos se llama TRD (Tienda para la Recaudación de Divisa) y a tal efecto, a todos los productos se les recarga con un 240% de impuesto sobre el precio de compra en el extranjero. De este modo, un litro de leche puede costar 3 pesos convertibles (equivalente a 3 dólares), y 250g de queso manchego puede costar 30 pesos convertibles. En un país donde el salario medio estatal ronda los 18 dólares, en las TRD solamente pueden comprar aquellos cubanos con familiares en el extranjero o acceso (lícito o ilícito) a dólares. El resto “inventa” en el mercado negro.

Los máximos dirigentes políticos y sus familiares viven en una burbuja comparados con el resto del pueblo cubano. La mayoría de los altos cargos del país son militares, pertenecientes a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Hay miembros de las FAR en la cabeza de ministerios y grupos empresariales del país. Estas personas no caminan por las calles ni viajan en autobuses, ya que tienen carros del Estado; no viven en decrépitos apartamentos en Centro Habana, sino que tienen casas y apartamentos en complejos residenciales donde civiles no pueden entrar… Además tienen facilidades y acceso gratuito a determinados servicios que no tiene el resto de la población: acceso a internet en el trabajo y en casa, hoteles en Varadero, uso de teléfonos celulares cuyo pago es en pesos cubanos (24 veces más barato que el peso convertible en que pagamos el resto de los mortales), televisión por cable… No van a hospitales en mal estado como el pueblo, van a un hospital reservado para ellos, el CIMEQ (donde atendieron a Chávez) caracterizado por su limpieza, buenos médicos y tecnología decente. Los máximos dirigentes de Cuba están completamente aislados de los problemas cotidianos del ciudadano de a pie.




Se dice que la enseñanza universitaria en Cuba es gratuita, pero eso es incorrecto. Sería más apropiado decir que es de acceso universal. Cualquier cubano (en dependencia del promedio y resultados en las pruebas de ingreso) puede acceder a la Universidad; y, aunque el estudiante no tiene que pagar un peso, la educación superior tiene un precio. Una vez que el estudiante se gradúa debe trabajar para el Estado, 3 años si es mujer y 2 años si es hombre (ya que el hombre hace 1 año de servicio militar). Este periodo es conocido como el “Servicio Social”. El Servicio Social es obligatorio, se trabaja a sueldo mínimo (225 pesos al mes, unos 9 dólares) en una plaza asignada por el gobierno. Si un recién graduado no cumple con el Servicio Social, el Ministerio de Educación Superior le invalida el título universitario.

Es una verguenza el intento de engrandecer a un hombre que destruyó durante décadas la vida de miles de personas y las dejó en hambruna y miseria. 

En memoria de todas las vícitimas de las tiranías latinoamericanas, decimos hoy dictadura nunca más. Ni Stroessner, ni Castro, ni Pinochet, ni Videla, ni Banza, ni Chávez ni nadie que destruya la libertad individual de las personas.

Léase también como material de apoyo estos artículos, testimonios y libros. Con nombre y apellido.

Cuba, ¿la salud más cara del mundo?

La costosa educación gratuita cubana

Descubriendo a Fidel Castro: Revisado y Aumentado por Natividad Gonzalez Freire

La vida oculta de Fidel Castro, Juan Reinaldo Sánchez, disponible en PDF.

El mito del castrismo
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Surinam, Guayana Francesa y Guyana son tres países que usualmente olvidamos a la hora de hablar de nuestro continente. ¿Sabías que por ejemplo en ninguno se habla español o portugués como idioma oficial?

Si nos ponemos a nombrar los países que conforman América Latina, hay grandes posibilidades de que olvidemos mencionar tres de ellos: Surinam, Guayana Francesa y Guyana. No por nada es que son nombrados los "países olvidados de Sudamérica". ¿Por qué jamás los oímos mencionar en los medios? ¿Cómo son? ¿Qué podemos aprender respecto a estos países vecinos de los que no sabemos casi nada?

Surinam

Puede que la razón por la que no lo hayamos visto antes, es porque Surinam es el país más pequeño de Latinoamérica. Tiene aproximadamente 545 mil habitantes y es independiente hace poco, desde 1975, cuando se independizó de Holanda. A ese país europeo también emigró casi un tercio de la población aprovechando la nacionalidad holandesa, por lo que Surinam vio caer sus actividades económicas por la falta de mano de obra cualificada. 

De Holanda también heredaron el idioma, dato que llama la atención. La verdad es que en ninguno de estos países de los que vamos a hablar la lengua oficial es el español, como se podría esperar de un país latinoamericano. Tampoco portugués.

Este país, ubicado entre el Océano Atlántico y Brasil, ha recibido durante su historia inmigraciones europeas, asiáticas y africanas,por lo que la variedad de dialectos es latente. Las personas en Surinam son conocidas por ser brillantes para los idiomas. Además de holandés, se habla inglés, portugués, chino, francés y también español.

También existe una variedad de culturas y religiones: cristianos católicos, protestantes, luteranos, musulmanes, evangélicos, hinduistas y un gran etc. No hay una religión mayoritaria, pero el cristianismo, islamismo e hinduismo son las principales en cuanto a número de fieles. Este país es de los pocos del mundo en donde se puede encontrar una mezquita y una sinagoga una junto a otra.
Su capital es Paramaribo y se ubica en el área costera, en el norte del país donde vive la mayoría de la población. La parte sur consiste en selva húmeda tropical y es escasamente habitada. Cerca de un 80% de este país está constituido de selva virgen.

Como el país está cercano a la línea del Ecuador, tiene un clima más bien tropical, que no varía mucho durante el año. Otro dato que llama la atención es que conducen con el sistema británico, por lo que los autos andan por el lado izquierdo de las calles.

La economía del país está basada en la producción de aluminio, que representa el 15% del PIB. Los problemas económicos del país son graves debido a la dependencia de la exportación de aluminio y petróleo, materias que han tenido variaciones notables.

Guayana Francesa

Aunque no lo creamos, la Unión Europea también está en Latinoamérica. Técnicamente, al menos, porque este país es oficialmente una región más de Francia. Eso significa que tiene las mismas reglas de los otros países europeos.
Este país también tiene bastantes bosques y selvas vírgenes. La densa forestación amazónica corresponde a un 90% de la superficie de este departamento de ultramar, que pertenece a Francia. Antes de eso era una colonia del país europeo. Por lo mismo, su idioma oficial es el francés.
A pesar de su población de 250.000 habitantes, la Guayana Francesa tiene su propia estación espacial, el cual es un punto de lanzamiento de diversos cohetes y satélites de la Unión Europea, operativo desde 1968.
Es el país con los mayores estándares de vida de los tres. Sin embargo, el más difícil de visitar también. No solo es caro, porque se rigen por el euro, sino que el transporte local es limitado. Sin embargo, su flora y fauna permite a sus visitantes observar 190 especies de mamíferos, 720 especies de aves y 480 especies de peces.

Un dato curioso es que en 1852 se comenzó a usar este país para deshacerse de los criminales habituales franceses y así, de paso, aumentar los colonos. En 1885 el parlamento aprobó una ley que aseguraba que cualquier persona que tuviera más de tres sentencias por robo de más de tres meses cada una, sería enviado a la Guayana Francesa como un "relegado". Estos eran mantenidos en prisión por un período de seis meses y luego eran liberados para convertirse en habitantes de la colonia.

Las principales industrias son las pesca, la minería y la madera. También el Centro Espacial de la Guayaba ha jugado un rol importante desde su establecimiento.

Guyana

Desde 1831 a 1970 este país fue una colonia británica denominada Guyana Británica.  La ciudad más poblada es la capital, Georgetown y en total el país tiene aproximadamente 800.000 habitantes.

Las tres cuartas partes del oeste del país son reclamadas por Venezuela, lo que representa el 74,21% del país. Pero Surinam también reclama parte del territorio de Guyana, específicamente de la Región de Tigiri, que representa el 7,26% del país.

Es el único país de Sudamérica en la que su lengua oficial es el inglés.

El país tiene una cultura amplia, gracias a la combinación de costumbres indígenas locales, también inglesas, asiáticas y africanas. Aún así, más del 50% de la población es cristiana, mientras que el resto se divide principalmente entre musulmanes e hindúes.

La principal actividad económica de Guyana es la agricultura, que ocupa la mayor parte de la población activa.

¿Conoces otro dato sobre estos países?
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¿Y si existiera una manera de lograr la misma sensación que se puede conseguir con las drogas, en cualquier momento y lugar, sin los efectos secundarios químicos? ¿o si pudiéramos sentir un placer indescriptible cuando quisiéramos? Esa tecnología existe y han tenido acceso a ella un número limitado de personas.
Es probable que cuando dieron con dicha posibilidad pensaran que todo poder implica una responsabilidad. Quizá por ello, no es de extrañar que semejante instrumento de la felicidad este guardado en el baúl de las posibles armas de destrucción masiva que podrían arrasar nuestra propia existencia. Una poderosa tecnología a la que sólo se tiene acceso bajo una serie de situaciones/prescripciones limitadas.
Hablamos de lo que se ha denominado como la evocación de placer a través de la estimulación eléctrica cerebral, y todo comenzaría en 1954, como tantas veces en la ciencia, de manera fortuita.

El botón del placer

Summer Lovers
Ese año los investigadores James Olds y Peter Milner dieron con lo que luego ha pasado a llamarse centro de recompensa del cerebro. Ambos estaban estudiando la parte del cerebro llamada formación reticular. Cuando estimulaban esta estructura neurológica del tallo cerebral con electrodos implantados los investigadores eran capaces de causar en los ratones de laboratorio un efecto de no repetición. Los animales evitaban la acción que les provocaba la sensación.
Ocurre que durante las primeras pruebas, los electrodos no siempre terminaron en las áreas del cerebro donde los investigadores estaban apuntando. El electrodo de un animal en particular se perdió dicha formación y se dirigió en su lugar al área septal que se conectaba con el hipocampo, el actor principal de la memoria.
¿Qué ocurrió? Que el animal pasó a comportarse de manera inesperada: en lugar de evitar la acción que le provocaba la descarga eléctrica, repetía una y otra vez la acción tras la descarga. Así fue como Olds describió el suceso en Scientific American:
En el experimento de prueba que estábamos usando, el animal se colocó en una caja grande con esquinas etiquetadas como A, B, C y D. Cada vez que el animal fue a la esquina A, su cerebro recibía una suave descarga eléctrica. Cuando se realizó la prueba en el animal con el electrodo en el nervio rhinencephalic, el animal volvía a la esquina A. Después de varias vueltas a la zona A en el primer día, finalmente fue a un lugar diferente y se durmió. Sin embargo, al día siguiente parecía aún más interesado ​​en la esquina A. En este punto asumimos que el estímulo debía provocar la curiosidad; todavía no pensamos en ello como una recompensa.
Tras una experimentación adicional sobre el mismo animal antes indicado, para nuestra sorpresa, su respuesta al estímulo era mucho más que curiosidad. Al segundo día, después de que el animal había adquirido la costumbre de volver a la esquina A para ser estimulado, comenzamos tratando de alejarlo de la esquina B, dándole una descarga eléctrica cada vez que pasaba en esa dirección. En cuestión de cinco minutos el animal estaba volviendo a la esquina B. Después de esto, el animal podría ser dirigido a casi cualquier punto bajo la voluntad del experimentador. Cada paso en la dirección correcta fue pagado con una pequeña descarga; a su llegada al lugar designado el animal recibió una serie aún más larga de choques.
Test bajo estimulación eléctrica cerebral. Wikimedia Commons
Lo que habían descubierto estos primeros experimentos es que la aplicación de una pequeña descarga eléctrica dirigida a los centros de recompensa del cerebro proporcionaba un mecanismo de retroalimentación positiva extremadamente potente. Incluso si a un animal se le privaba de alimento durante 24 horas, cuando se enfrentaba a una elección entre la comida o el lugar donde recibiría la estimulación cerebral, no había duda, elegía la segunda.
Llegados a un punto, los investigadores construyeron un aparato en el que un animal podría utilizar una palanca para activar la corriente eléctrica. Después de aprender el funcionamiento del mecanismo, el animal se estimulaba su propio cerebro regularmente, a intervalos de una vez cada cinco segundos.
El área septal era el centro del placer del cerebro. Sin duda, habían creado una máquina perturbadora en muchos sentidos. Una máquina capaz de convertir a los animales en yonkis del placer. Así que llegados a este punto, es posible que te estés haciendo la pregunta, ¿qué efecto podría tener en los seres humanos? ¿cómo puede ser que no haya oído jamás de ella? O quizá más inquietante, ¿estamos preparados para dicha tecnología?
Posiblemente, lo ocurrido a mediados de los 70 supuso un punto de inflexión para que aquello se mantuviera con cierta discreción. Lo ocurrido por aquellas fechas, aunque más cercano a la ciencia ficción, fue un hecho verídico y ciertamente oscuro de la ciencia.

Heath: jugando a ser dios

Robert Heath. DailyMail
Se llamó paciente B-19. Un joven descrito en los libros de la ciencia como problemático. Tras abandonar la escuela secundaria había dado tumbos por la vida, en trabajos dispersos y con muy poco futuro: desde empleado de almacén, hasta portero de seguridad o trabajador de una fábrica que finalmente se declaró en bancarrota. El joven un día decidió cambiar su futuro alistándose en el ejército, aunque poco después quedaría estigmatizado.
B-19 era expulsado y repudiado por sus compañeros por presentar tendencias homosexuales. Ese mismo chico, ahora más perdido de lo que jamás lo estuvo en su vida, acabó siendo un vagabundo adicto a las drogas. El joven se pagaba los vicios vendiendo su cuerpo a otros hombres.
Pero antes de que su final no tuviera vuelta atrás, el joven tuvo un encuentro con el doctor Robert G. Heath, profesor de la Universidad de Tulane. Heath fue un psiquiatra norteamericano cuyo trabajó estuvo centrado en la psiquiatría biológica, en la búsqueda de los problemas de la mente a través del tratamiento de medios físicos.
Poco después su investigación se centró en las investigaciones de James Olds y Peter Milner. A partir de 1954 comenzó a experimentar con implantes similares a los electrodos de ambos investigadores. Con una diferencia: en lugar de animales de laboratorio, Heath prueba con el cerebro humano. Estos primeros trabajos los realizó con sujetos y pacientes con enfermedades mentales de los hospitales del estado. Apoyado en las posibles consecuencias sanadoras que podría obtener, su estudió vio la luz, aunque siempre bajo la lupa e inquietud de la comunidad científica de la época.
Tras el descubrimiento de los centros de placer del cerebro de Olds y Milner en el 54, Heath centró su investigación en el ser humano. ¿Qué ocurrió? Que el hombre encontró que el uso de la estimulación eléctrica en estas áreas del cerebro tenían un efecto similar al de los animales de laboratorio. Dicho de otra forma, encontró que los sujetos obtenían un placer inmediato.
Paciente de Heath. Notey
Junto a los electrodos, el equipo de Heath dio un paso más allá implantando un tubo llamado cánula que podría suministrar dosis precisas de productos químicos directamente en el cerebro. Cuando los investigadores inyectaron el transmisor de impulsos nerviosos llamado acetilcolina en el área septal de una paciente, los investigadores registraron una “actividad vigorosa”, un placer descrito por la paciente como “intenso” que llegaba a producirle orgasmos que duraban hasta treinta minutos.
Con esta información, una tarde de 1976 Heath acababa su jornada de trabajo. El hombre toma su coche para regresar a casa cuando al pasar por una calle oscura divisa a un joven tumbado en el suelo. Parecía borracho o herido. Heath detiene el coche y se baja para atenderle. Allí, delante del tipo postrado en el suelo, piensa que ese chico podría ser un sujeto potencial para sus estudios.
Lo recoge, lo lleva a una clínica y antes de despedirse le da una tarjeta con su dirección de trabajo. Le dice que se pase por su despacho, que es posible que tenga algo para él. Pocos días después el joven se encuentra en el despacho del doctor. El joven le cuenta la mala suerte que ha tenido en la vida, le dice que es homosexual y que ahora sólo siente apatía por el sexo, un aburrimiento intenso en la vida y un complejo de inferioridad al resto, depresivo, apesadumbrado… el chico termina confesándole al doctor que el suicidio rondaba por su cabeza últimamente.
Tras ese primer encuentro Heath no tuvo ninguna duda. Ese chico iba a ser el paciente B-19, el candidato perfecto para un experimento que llevaba tiempo contemplando. Tras años investigando la estimulación eléctrica del cerebro en el área septal, la cual desencadenaba sentimientos de intenso placer y excitación sexual, Heath se había preguntado si su investigación podría cambiar a un ser humano. B-19 debía ser la respuesta.
Un experimento inaudito bajo la siguiente premisa: ¿podría cambiar la orientación sexual de un hombre?

Convirtiendo a un homosexual en un heterosexual

Las 9 regiones donde fueron transplantados los electrodos. Getty
Heath había descubierto que, además de un centro de placer, el cerebro tenía un “sistema aversivo”, algo así como un centro de castigo. Mediante la estimulación de las regiones el hombre aseguraba que podía volver a una persona temporalmente en un maníaco homicida, o bien en la persona más feliz del mundo.
Así dio comienzo el experimento destinado a transformar a B-19 en un heterosexual. Heath implantó electrodos de teflón con aislamiento de acero inoxidable de 0,007 centímetros de diámetro en la región septal del cerebro del paciente. Tres meses más tarde, una vez que B-19 había sanado completamente de la cirugía, el programa de conversión estaba listo para comenzar.
El primer día B-19 se encontraba en una sala a oscuras. De repente se enciende una pantalla y comienza una película pornográfica de carácter heterosexual. Al mismo tiempo se iniciaba el electroencefalograma (EEG) para seguir la actividad en el cerebro de B-19, quién a su vez estaba sentado visualizando la sucesión de escenas de contenido sexual entre un hombre y una mujer.
B-19 no muestra ninguna respuesta significativa. Según Heath, se mostraba “de forma pasiva y sus ondas cerebrales mostraban únicamente una actitud de baja amplitud”. Por tanto y según el doctor, se confirmaba la homosexualidad del chico debido a su “falta de interés en la pornografía heterosexual”.
Pareja gay. Wikimedia Commons
Y es aquí cuando el hombre inicia la estimulación septal. B-19 recibe un par de minutos de terapia cada día, o lo que es lo mismo, una serie de leves choques diarios directos al cerebro. El doctor rápidamente percibe que a B-19 le gusta la sensación. El paciente le indica que era similar al efecto que sintió cuando tomó por primera vez anfetaminas. Tras una semana intensiva, el humor del paciente había mejorado notablemente, estaba más relajado, sonreía más y aparecían indicios de motivación sexual.
La siguiente fase estuvo marcada por la construcción de un improvisado dispositivo del doctor que permitía a B-19 apretar el botón y lanzarse él mismo el tratamiento de choque. Dicho de otra forma, le había construido una herramienta para “saciarse” cada vez que quisiera. Era, como Heath dijo “igual que dejar suelto en una tienda de dulces a un adicto al chocolate”. Durante una sesión de tres horas, B-19 llegó a presionar el botón más de 1.500 veces, aproximadamente una vez cada siete segundos. Para Heath:
Durante estas sesiones, B-19 se estimuló a sí mismo hasta el punto de que, tanto en su comportamiento como forma introspectiva, estaba experimentando una euforia casi abrumadora… y dicha euforia tenía que ser desconectada.
De esta forma, al final de cada sesión B-19 se quejaba y pedía que no le quitaran el botón del placer. Suplicaba a diario que le dejaran presionarlo una vez más. Fue una etapa donde el sujeto parecía encontrarse bastante bien. El investigador registró que su libido se había disparado porque estaba expresando interés sexual en casi todo aquello que tuviera connotaciones de esta índole, incluso en las mismas enfermeras que trabajaban para el doctor. Cuando Heath le mostró la película porno a B-19 otra vez, el joven ya era otro:
Las imágenes lo convirtieron en una máquina de excitación sexual. De repente, el joven tenía una erección y más tarde comenzó a masturbarse hasta llegar al orgasmo. Realmente, estábamos ante otro, el hombre había cambiado.
Representación de B-19. Getty
En los siguientes días, el estado de excitación de B-19 se hizo cada vez más patente y vigoroso. Quizá por ello Heath decidió que era el momento de dar el siguiente paso. Le daría a B-19 una oportunidad de tener relaciones sexuales con una mujer, algo que jamás había hecho antes. Hasta ese momento, todas sus relaciones sexuales anteriores habían sido con hombres.
Para ello Heath acudió al fiscal general del estado. Tras recibir el permiso organizó un encuentro con una prostituta en 21 años, una joven que debía visitar el laboratorio. A la chica se le había advertido que la situación no iba a ser lo que se dice normal, sino más bien... un tanto distinta. Sin inmutarse, la joven intrépida aceptó el trato por 50 dólares.
Unas horas antes del encuentro Heath había cubierto todo el laboratorio con unas cortinas negras con el fin de darle a B-19 y su cita un poco más de intimidad y privacidad. También pensó en colocar algunas velas e incluso llegó a preparar una banda sonora con Barry White como eje central, pero luego se arrepentió pensando que, después de todo, aquello era un lugar para la ciencia, no un burdel.
Poco antes de la hora señalada, Heath le ofrece a B-19 unas pequeñas dosis de auto-estimulación a base de choques para estar preparado ante el encuentro inminente.
La escena del encuentro entre ambos tuvo que ser un shock para la joven. Por mucho que se considerara una persona valiente, es posible que la chica pensara que “raro” no era exactamente lo que describiría ese primer encuentro. B-19 no solo estaba “ultra motivado” gracias a las pequeñas descargas, cuando la chica entró se encontró a un joven sobreexcitado al que le salían cables de la cabeza, los mismos que le iban a permitir a los investigadores monitorear sus ondas cerebrales durante el encuentro. Mientras, en la habitación contigua, dicho equipo aguardaba a que la acción diera comienzo.
B-19 se mostró lento al inicio. Se pasó las primeras horas retrasándose de manera nerviosa, se dedicó a hablar con la chica de sus experiencias con las drogas, de su homosexualidad y de sus cualidades negativas y errores en la vida. Al principio, la prostituta le dejó que se tomara su tiempo, pero a medida que empezó la segunda hora del encuentro la joven comenzó a sentirse intranquila.
Parecía claro que ella no quería pasar todo el día junto a este extraño, así que para acelerar las cosas, se quitó la ropa y se acostó junto a él. En este punto y aunque parezca una novela erótica ciberpunk, recordamos que esto fue real, la descripción que realizó Heath sobre el experimento publicado en el Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry fue de la siguiente forma:
De una manera paciente y de total apoyo, ella le animó a pasar algún tiempo bajo su propia exploración manual mientras examinaba su cuerpo, dirigiéndolo a las áreas que eran particularmente sensibles. A veces, el paciente hacía preguntas y buscaba el refuerzo en cuanto a su rendimiento y progreso con el fin de que hubiera una respuesta directa e informativa. Después de unos 20 minutos de dicha interacción, ella comenzó a tener sexo encima de él, aunque al principio él era un poco reticente a alcanzar la penetración. Acto seguido el intercambio le dio a ella un orgasmo que al parecer él también fue capaz de sentir.
Emocionados, él sugirió que ella se diera la vuelta con el fin de que pudiera asumir la iniciativa. En esta posición, a menudo se detuvo para retrasar el orgasmo y aumentar la duración de la experiencia placentera. Entonces, a pesar del entorno y el estorbo de los cables de los electrodos, B-19 eyaculó con éxito.
Tras el éxtasis, las palabras de Heath no pudieron ser más que una exclamación: Misión cumplida!!. En lo que se refiere a Heath, B-19 era ahora un heterosexual sin la menor duda. Unos días más tarde Heath liberaba al joven viril al mundo. El doctor comprobaría su progreso un año más tarde, y anotaba con satisfacción que las nuevas inclinaciones heterosexuales de B-19 aparentemente habían persistido, ya que el paciente le había informado de una aventura con una mujer casada.
B-19 tuvo una aventura. Wikimedia Commons
Para desgracia del profesor, también le confesó que participó de experiencias homosexuales en dos ocasiones, ambas cuando se había visto con la necesidad de obtener dinero y conseguirlo de la manera más rápida posible. Sin embargo, el propio Heath se cegó y declaró su experimento como un éxito. El hombre predijo “el uso futuro y efectivo de la activación septal para reforzar el comportamiento deseado y la extinción de un comportamiento no deseado”.
Y aquí le perdemos la pista y el destino posterior de B-19, quién tras el último renglón escrito por Heath sobre su aventura catártica en el laboratorio nunca más supimos sobre su devenir. Por tanto, no está claro si B-19 realmente se transformó en un heterosexual, o si por el contrario, aquello fue simplemente una experiencia en su vida, lo que parece más probable.
En cuanto a Heath, el hombre continuó su trabajo con la estimulación septal, aunque jamás intentó otra conversión sobre las orientaciones sexuales. Durante el resto de esa década trabajó en el desarrollo de una especie de batería, un marcapasos cerebral. Un dispositivo que sería capaz de ofrecer niveles bajos de estimulación en el cerebro para calmar a pacientes extremadamente violentos o deprimidos. Sin embargo, la comunidad médica se mostró siempre reacia a aceptar el trabajo de Heath.
Más sorprendente aún, la implantación de electrodos septales para el uso puramente lúdico o recreativo jamás se llevo a cabo. ¿Por qué? Quizás tras los estudios de Heath y sus contemporáneos se arrojaron más dudas que certezas sobre la capacidad que tendríamos para asimilarlo.
Smiley. Wikipedia Commons
Hoy en día la tecnología médica permite que dichos electrodos sean totalmente implantados en el cuerpo humano, pero son una rareza que se utiliza en casos específicos y extremos. Algunos especialistas en bioética creen que dicha tecnología debería ponerse a disposición del ser humano en la búsqueda de esa felicidad que, teóricamente, todos persiguen.
Sin embargo y como contraposición, los científicos hoy explican que el centro de placer del cerebro evolucionó para guiar nuestras acciones y motivaciones, recompensándonos cuando lo hacemos bien. Por tanto, se cree que un dispositivo de placer podría distorsionar nuestras propias ambiciones o buen juicio. Otros en cambio simplemente lo rechazan bajo la idea de que la propia infelicidad y el dolor marcan nuestro carácter en la vida, sin ellas, simplemente dejamos de ser humanos.
Por último, entre los detractores se encuentran aquellos que muestran preocupación por el hecho de que la mayoría de recompensas disminuyen su valor después de una exposición prolongada. Por esta razón este tipo de tecnología podría erosionar lentamente la capacidad de una persona para sentirse bien.
Claro que todo esto no son más que conjeturas, y la única verdad es que no hay manera de saber con certeza de qué forma un ser humano puede cambiar en respuesta a dicha tecnología. Y es que de la misma forma, también podríamos señalar que hay quien no se cansa de otros estímulos en toda su vida, como los alimentos o el propio sexo.
De lo que no cabe ninguna duda es de que la idea de implantarnos unos electrodos en el cerebro en la búsqueda del placer es, todavía hoy, una idea perturbadora y espeluznante para la mayoría de la gente. No parece que vaya a surgir en un futuro próximo, pero quizás en décadas, cuando las mejoras tecnológicas en el cuerpo humano comiencen a convertirse en un lugar común y sean una realidad, entonces sí, este tipo de ideas podrían ser una realidad. 
Y entonces también, será el momento de volver a preguntarnos:
¿Estamos preparados para tener un botón del placer y lo que eso conlleva?